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miércoles, 2 de junio de 2010

Érase un hombre a un sillón pegado...

Me gusta "perrear en el sofá". Me viene a la cabeza que llevo oyendo esta frase quizá hace demasiados años... seguramente bastante antes de que los perros perreasen, ciertamente, como lo hacen ahora en los sofás... y es que cada vez más tratamos a los caninos como verdaderos reyes de la casa... perrean en el sofá... en la cama... en las alfombras... perfuman las casas con un olor particular... y defecan donde sus responsables dueños quieren... sufriendo todos los demás ciudadanos sus consecuencias.
Ya me he ido por los "cerros de Úbeda".
Lo cierto es que llevo unos días mimetizado con la tapicería del sofá, ya que después de llegar del trabajo con las pilas a mínimos, quien tiraba de mí para "andar un poco" también está igual o peor que yo. Y... ¡qué bien se está!

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