Siempre he dicho que el regalo, proveniente fuera del ámbito familiar, que más me ha gustado fue paquetillo de cinco humildes puritos como recuerdo de la comunión de dos hermanos alumnos míos. Por las circunstancias que concurrían en aquel entorno era de muy agradecer ese detalle. Otro día os contaré la historia.
Este año la celebración del día del padre, cosa de la que por cierto en esta casa pasamos bastante por no decir del todo, ha sido quizás de las mejores que he tenido. El sábado mi hijo pequeño, por orden de nacimiento no por edad, fue el primero en presentarse en el garaje mientras yo oteaba una posible pérdida de agua en el radiador de la moto y felicitarme. Me sorprendió gratamente, pues yo ni me acordaba del día y porque era el primero...La otra ha sido hoy, mi hijo mayor, residente-sinpa...peles en Australia se ha conectado al Skipe y hemos estado enrollados casi dos horas hasta que el sueño ha podido con todos, con él por las horas que eran ya en Australía y a nosotros porque nos ha entrado el soponcio propio después de ingerir una excelente paellla elaborada por su madre y transmitida en directo mientras a él y a su amigo Pablo se les hacía la boca agua.

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