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sábado, 13 de agosto de 2011

Trujillo

Aparecen José Luis y Glori, pasan por nuestro lado y ni se enteran... la plaza tiene su embrujo.  Los llamamos y nos felicitamos por la promesa cumplida: a la una del sábado en la plaza de Trujillo. Y allí estábamos, puntuales, satisfechos, contentos... aunque los que tenemos raíces allí somos dos, los otros también han enraizado tanto o más. Disfrutamos del momento... otra cañita... y otra ... hasta cumplir la segunda parte de la promesa: invitación a comer en la Troya, y como lo prometido es deuda allá nos vamos a la hora justa, pues está casi todo lleno pero todavía queda alguna mesa libre...perfecto. Camarero amable, que nos trae el clásico "yo no he pedido todavía nada": pan, vino, gaseosa, tortilla, embutidos ensalada... -no si esto es para empezar. Primer y segundo plato a elegir entre varios sin límite de cantidad y postre... 15 euros por cabeza. Te pones hasta ... así que ahora y con el fresquito (mes de agosto en Trujillo) lo que toca es una siestecita, no muy larga, pues tenemos que empezar a recorrer las calles y patear y patear.
Después de la siesta, bajamos a ver a los tíos Feliciana y Antonio,  a Pepi e Inocente.  Nos reciben con los brazos abiertos y si no era bastante con que nos dejen el piso para pasar estos días, bajo la moto para guardarla en su garaje. Estamos con ellos un ratito y Pepi se sube con nosotros a la plaza porque va a misa y nosotros también, ¿por qué no?.
Empieza nuestro disfrute, caminamos pausadamente, por el recorrido que de pequeño hacía cuatro veces al día para ir a la escuela. Subimos, y a través del arco de la calle Sillerias, se nos revela de nuevo la plaza y la vista de toda la parte señorial de Trujillo y el  perfil de la vista del castillo en el que reina y preside la imagen de la Virgen de la Victoria.
En San Martín se acaba de celebrar una boda y mientras los novios salen, les cantan unas canciones rocieras y llenan la puerta de la iglesia de arroz y confetis nos da tiempo a hacer unas fotos, contemplar las diferentes imágenes y pinturas observar el órgano, que después disfrutaremos escuchando y evocar muchos recuerdos allí vividos. Esta es la Iglesia en que me bautizaron y a la que siempre hemos asistido cuando vivíamos o vamos de vacaciones. Aunque normalmente no lo hacemos nos  acompañamos a misa a Pepi, Glori y José Luis... A la salida hablamos con el organista, Molina, que ya tiene una edad pero se conserva perfectamente en forma.
Nos sentamos a tomar algo y vemos a Paco y família... al tio Felix y María... Pero ya teníamos el culo inquieto y no nos podíamos ir a la cama sin subir al castillo... así que paseíto acompañados de Felix y María ya que Pepi se bajó a casa.
Pasear por Trujillo, de noche, de día, con frio, calor... no tiene precio...es otro mundo, estás en otra esfera... así saboreando de la noche llegamos hasta  el castillo, saludamos a la Virgen y después de contemplar las vistas nos bajamos de nuevo, haciendo una parada para reponer fuerzas... Acompañamos a Felix y María y
retomamos el camino a la plaza por otras calles diferentes a por las que habíamos bajado... y nos fuimos a la Abadia ya que era hora de recogimiento.


Desde el patio pudimos contemplar una maravillosa vista del castillo iluminado  mientras realizabamos el reposo del guerrero, en este caso del caminante.

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