Ha sido un fin de se mañana de lo más tranquilo, reposando y "fent bondat", aunque un poco molesto por les problemes de respiración al tener todavía las narices taponadas. Mañana será el gran día, a ver si es verdad y ya respiro bien de un ... vez.
Sigo con el nuevo juguete y aunque estoy seguro que no sabré sacarle todo el partido que tiene, nos vamos acoplando mejor cada día. Ya estoy desarrollando la escritura con los pulgares, que no es poco. Cuando tenía 16 o 17 años hice todo un curso de mecanografía con el que al final conseguìas escribir con todos los dedos de las dos manos, si mirar al teclado, y a unas velocidades vertiginosas. Cuando mis hijos empezaron a utilizar el ordenador, la máquina de escribir ni la tocaron, todo mi afán era que utilizasen todos los dedos para teclear. Ahora resulta que el que no sabe escribir con estos aparatosos soy yo, que tengo el título de taquimecanógrafo. Paradojas de la vida.
Llegado a este punto nos podíamos plantear muchas cosas en el mundo de la educación hoy en día.
¿Sirve de algo que nos matemos a insistir en que los niños cojan bien el lápiz? ¿Es necesaria la ortografía?... Y así otras muchas preguntas. Personalmente pienso que sí, pero también estoy seguro de que la generación que este año comienza a escolarizarse, posiblemente los únicos lápices que utilizaran en su vida son los que usen en la escuela... Quizás en eso resida su valor.
Mi amigo Goyo en su libro "Per una escola republicana" que se publicará en abril, dice que si Sócrates entrase hoy en una escuela se sorprendería de los medios que utilizamos, pero no de la forma de debatir.
Esto mismo pasa en el ámbito de la educación con la utilización de las nuevas tecnologías. El expresidente de Extremadura, Sr. Ibarra, en un artículo publicado en El País, ya hace tiempo, decía: "¿Qué les parecería a Vd. si le tuvieran que intervenir quirúrgicamente y en el hospital utilizasen técnicas del siglo XIX? Pues hecha la pregunta que cada cual le de la respuesta.
Sigo con el nuevo juguete y aunque estoy seguro que no sabré sacarle todo el partido que tiene, nos vamos acoplando mejor cada día. Ya estoy desarrollando la escritura con los pulgares, que no es poco. Cuando tenía 16 o 17 años hice todo un curso de mecanografía con el que al final conseguìas escribir con todos los dedos de las dos manos, si mirar al teclado, y a unas velocidades vertiginosas. Cuando mis hijos empezaron a utilizar el ordenador, la máquina de escribir ni la tocaron, todo mi afán era que utilizasen todos los dedos para teclear. Ahora resulta que el que no sabe escribir con estos aparatosos soy yo, que tengo el título de taquimecanógrafo. Paradojas de la vida.
Llegado a este punto nos podíamos plantear muchas cosas en el mundo de la educación hoy en día.
¿Sirve de algo que nos matemos a insistir en que los niños cojan bien el lápiz? ¿Es necesaria la ortografía?... Y así otras muchas preguntas. Personalmente pienso que sí, pero también estoy seguro de que la generación que este año comienza a escolarizarse, posiblemente los únicos lápices que utilizaran en su vida son los que usen en la escuela... Quizás en eso resida su valor.
Mi amigo Goyo en su libro "Per una escola republicana" que se publicará en abril, dice que si Sócrates entrase hoy en una escuela se sorprendería de los medios que utilizamos, pero no de la forma de debatir.
Esto mismo pasa en el ámbito de la educación con la utilización de las nuevas tecnologías. El expresidente de Extremadura, Sr. Ibarra, en un artículo publicado en El País, ya hace tiempo, decía: "¿Qué les parecería a Vd. si le tuvieran que intervenir quirúrgicamente y en el hospital utilizasen técnicas del siglo XIX? Pues hecha la pregunta que cada cual le de la respuesta.