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martes, 7 de agosto de 2012

De Teià a Byron Bay III

A las dos de la tarde hemos llegado a la terminal y aquí está la prueba documental
Después de facturar para  no tener retraso (embarcamos a las 4) hemos salido a dar una alegría al cuerpo, un cigarrito para aquellos que necesitan descontaminarse de la atmósfera pura y sana del Maresme y a anunciar por si alguien no se ha enterado que vamos de excursión.
Después de la foto de rigor visita al dutyy free, bocata café y... más salud para el cuerpo de algunos. Embarcamos y con puntualidad suiza, en este caso árabe despegamos... atención excelente y a la medía hora el primer refrigerio, para todos tapita de "panecillos" y bebida a escoger... No me da tiempo a escribir estas líneas y nos traen la cena, son las 6 de la tarde de España, pero como vamos hacía el este realmente no sé la hora solar que es... Comida más que suficiente y de calidad excelente para ser un menú de vuelo...
- Que si te paso la mantequilla, que si yo no quiero postre, pues a mí me gusta mucho...pues toma...
Después de la "cena" pasan el café y algunos no queremos pero Miguel dice que le gustaría un gin tónic, se lo sugiero al auxiliar de vuelo y "cap problema", eso sí nos pide que  le dejemos que acabe de repartir el café... Al cabo de poco rato aparece con los dos gin tónics y se arma el revuelo, que yo también quiero... "Que esto es bussines y los de detrás económic..." disfrutamos del momento y a continuar... La calma se restablece , comienza a hacerse de noche y baja la intensidad de la luz, comenzándose a encender las de lectura de los diferentes asientos. Mucho me temo que el auxiliar que nos ha traído el gin tónic se irá a otro pasillo.
Es la "repera", se ha hecho de noche y resulta que el techo del avión está "agujereado" y nos deja ver las estrellas.
Llegamos a Dubai  con un pelín de retraso porque hemos tenido que dar alguna vuelta hasta que al jefe le han dejado aterrizar. A la salida, a todos los que tenemos que continuar a Sydney nos espera una azafata. Una vez el grupo completo comienza un recorrido a marcha forzada por toda la terminal...No da tiempo ni de ir al lavabo. Al final, cuando ya pensamos que llegaríamos a Sidney caminando... nuevos controles nos esperan. Nos "requisan" las botellas compradas en Barcelona prometiendo que nos las darán  en Sydney, ya veremos. Después de las carreras, todavía nos toca esperar en el avión un buen rato y bajo una temperatura, debido al aire acondicionado, que nada tiene que envidiar a los refrigeradores de La Sirena, seguro que mañana llegamos todos más jóvenes.
Cuando son las tres por mi reloj, hora de Barcelona, comienza a amanecer y en el avión todavía hay cierto jaleo, después de haber hecho la segunda comida que según parece en este caso era el desayuno,  pero la verdad es que da igual ya que era más o menos igual que la primera, pero con croissant. Yo por si acaso en Australia vienen mal dadas me pedí mi cervecita por mucho desayuno que fuera, lo que no tomé fue el croissant ni el café.
Después de una cabezadita el reloj marca las cinco, lo que quiere decir que llevamos unas trece horas con el culo en el asiento de un avión a excepción del tiempo que ha durado la excursión por la terminal de Dubai. Ahora la mayoría del pasaje duerme o disimula que duerme, la verdad es que no se oye ni una palabra.
Volamos a 31000 pies de altitud, a una velocidad de 571 mph y estamos a una distancia de 5280 millas de Sydney. Faltan 8 horas para llegar.
Todavía  queda otra comida antes de llegar. Tienes la sensación de ser una gallina ponedora a la que están cebando, más o menos el mismo menú y a comer sin ganas ya que cuando llegues a Sydney lo mismo no encuentras nada abierto.
Por fin aterrizamos y por contra de lo esperado, los trámites de la aduana son rápidos y sin ninguna sorpresa desagradable. En  poco rato nos encontramos en la salida de vuelos internacionales y  ¡sorpresa! los muchachos no están. Todos son conjeturas y cábalas y por qué no decirlo, un poco de inquietud, al final conseguimos saber que ellos no aterrizaban en el, mismo aeropuerto que nosotros y a través de mensajes nos avisaron de que su vuelo había salido con retraso, pero que ya se encontraban de camino en taxi. En pocos momentos aparecieron... Besos, abrazos, emociones contenidas y desbordadas... Todo un acontecimiento, en particular para nosotros y los padres de Javi y Marta.
Taxi y al hotel Swissotel situado en el mismo centro de la ciudad. Durante el trayecto pudimos comprobar que de poco ambiente nada de nada, es viernes por la noche y la juventud está en la calle, llenando bares, restaurantes y locales musicales. Dejamos las maletas tal cual y nos vamos a dar una vuelta y a comer algo aquellos que lo necesitaban que no eran la mayoría.
Después de tantas horas de vuelo, no teníamos precisamente el cuerpo para mucha marcha y el regreso fue relativamente rápido al hotel, no sin antes hacer una visita nocturna a la Ópera.

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