SÁBADO 5 DE AGOSTO
Es sábado y después de una noche de descanso en una buena cama reemprendemos la marcha, no con prisa pero sí sin pausa.
Desayunamos en un local "típico" y Manel me recomienda un desayuno local que realmente estaba muy bueno. Es una especie de bizcocho con plátano en el que se unta miel y mantequilla. Por supuesto que no cato la mantequilla pero me sabe igual de bueno... el resto hace lo propio con cada una de las especialidades que ha pedido.
Durante todo el día hemos estado paseando por el centro, la Ópera, el Jardín Botánico... Allí nos hemos encontrado con otros españoles amigos de nuestros hijos y que residen aquí y han sido ellos los que nos han indicado un buen sitio para comer.
En cada uno de estos lugares te encuentras con auténticos personajes del lugar, así por los alrededores de la Ópera abundan los artistas lugareños, algún que otro pintor, estatuas humanas o aborígenes tocando el didgeridoo.j
Sorprende la claridad de la luz y la fuerza del sol, la tranquilidad en el ambiente y la limpieza y respecto por los elementos urbanos, no ves suciedad en el suelo, por supuesto no hay defecaciones de perros en el suelo, ni grafitis ni mobiliario urbano roto. Toda una lección de educación y urbanidad, según para qué cultura, incluida la nuestra.
Durante todo el día nos ha acompañado un día magnífico de sol, que en todo momento nos ha hecho olvidar que estamos en invierno. Por la tarde cuando se oculta el Sol sí que se nota un cambio importante de temperatura que te hace usar alguna prenda de abrigo.
Después de un corto descanso en el hotel, salimos a cenar algo. En la ciudad ha comenzado el ambiente nocturno protagonizado por los jóvenes. Nos llama la atención la forma de vestir sobre todo de las chicas, zapatos de plataforma y altos tacones que las hacen caminar de forma extraña ya que no son capaces de guardar el equilibrio, fenómeno que se hace más patente cuando llevan alguna o algunas copas de más, cosa muy habitual en la mayoría. Acompañan cortas minifaldas que en algunos casos pueden confundirse con anchos cinturones o largas camisetas. En conjunto parecen todos cortado por el mismo patrón un poco desfasado que definiría como de "Barbie de mercadillo barato".
Y hablando de precios, todo es caro, muy caro, pero claro los sueldos aquí son mucho más altos que en España.
El didgeridoo, didjeridu o diyiridú es un instrumento de viento, o aerófono, ancestral utilizado por los aborígenes de Australia. Básicamente es un tubo de madera, el cual se hace sonar al hacer vibrar los labios en el interior. Se supone que tiene unos 2.000 años de existencia [cita requerida], de acuerdo con la datación de algunas pinturas rupestres en las que aparece el instrumento, aunque los propios aborígenes le dan una antigüedad de hasta 40.000 años. [cita requerida] El término didgeridoo no es de procedencia aborigen; es el que le dieron los europeos en sus primeras visitas a la isla. En las decenas de dialectos aborígenes se tiene una palabra distinta para designar a este instrumento, como por ejemplo yidaki, ginjungarg, eboro, djalupu, maluk, etc. El didjeridu está estrechamente ligado a la existencia espiritual de los aborígenes. Su principal función es la de acompañar un baile y a un cantante, sirviendo como instrumento de acompañamiento, así como marcando el tiempo para el ritmo de las canciones.
http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/b/bd/Didgeridoo-grass.jpg
Es sábado y después de una noche de descanso en una buena cama reemprendemos la marcha, no con prisa pero sí sin pausa.
Desayunamos en un local "típico" y Manel me recomienda un desayuno local que realmente estaba muy bueno. Es una especie de bizcocho con plátano en el que se unta miel y mantequilla. Por supuesto que no cato la mantequilla pero me sabe igual de bueno... el resto hace lo propio con cada una de las especialidades que ha pedido.
Durante todo el día hemos estado paseando por el centro, la Ópera, el Jardín Botánico... Allí nos hemos encontrado con otros españoles amigos de nuestros hijos y que residen aquí y han sido ellos los que nos han indicado un buen sitio para comer.
En cada uno de estos lugares te encuentras con auténticos personajes del lugar, así por los alrededores de la Ópera abundan los artistas lugareños, algún que otro pintor, estatuas humanas o aborígenes tocando el didgeridoo.j
Sorprende la claridad de la luz y la fuerza del sol, la tranquilidad en el ambiente y la limpieza y respecto por los elementos urbanos, no ves suciedad en el suelo, por supuesto no hay defecaciones de perros en el suelo, ni grafitis ni mobiliario urbano roto. Toda una lección de educación y urbanidad, según para qué cultura, incluida la nuestra.
Durante todo el día nos ha acompañado un día magnífico de sol, que en todo momento nos ha hecho olvidar que estamos en invierno. Por la tarde cuando se oculta el Sol sí que se nota un cambio importante de temperatura que te hace usar alguna prenda de abrigo.
Después de un corto descanso en el hotel, salimos a cenar algo. En la ciudad ha comenzado el ambiente nocturno protagonizado por los jóvenes. Nos llama la atención la forma de vestir sobre todo de las chicas, zapatos de plataforma y altos tacones que las hacen caminar de forma extraña ya que no son capaces de guardar el equilibrio, fenómeno que se hace más patente cuando llevan alguna o algunas copas de más, cosa muy habitual en la mayoría. Acompañan cortas minifaldas que en algunos casos pueden confundirse con anchos cinturones o largas camisetas. En conjunto parecen todos cortado por el mismo patrón un poco desfasado que definiría como de "Barbie de mercadillo barato".
Y hablando de precios, todo es caro, muy caro, pero claro los sueldos aquí son mucho más altos que en España.
El didgeridoo, didjeridu o diyiridú es un instrumento de viento, o aerófono, ancestral utilizado por los aborígenes de Australia. Básicamente es un tubo de madera, el cual se hace sonar al hacer vibrar los labios en el interior. Se supone que tiene unos 2.000 años de existencia [cita requerida], de acuerdo con la datación de algunas pinturas rupestres en las que aparece el instrumento, aunque los propios aborígenes le dan una antigüedad de hasta 40.000 años. [cita requerida] El término didgeridoo no es de procedencia aborigen; es el que le dieron los europeos en sus primeras visitas a la isla. En las decenas de dialectos aborígenes se tiene una palabra distinta para designar a este instrumento, como por ejemplo yidaki, ginjungarg, eboro, djalupu, maluk, etc. El didjeridu está estrechamente ligado a la existencia espiritual de los aborígenes. Su principal función es la de acompañar un baile y a un cantante, sirviendo como instrumento de acompañamiento, así como marcando el tiempo para el ritmo de las canciones.
http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/b/bd/Didgeridoo-grass.jpg
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