MARTES 8
A las seis y cuarto un microbús viene a buscarnos al hotel para llevarnos al aeropuerto y coger un vuelo hasta Gold Coast. Al llegar al aeropuerto, desayunamos y al pedir alguno con su inglés macarrónico, recibe la respuesta en un castellano perfecto por parte de una camarera que a pesar de llevar velo que denotaba su procedencia musulmana, había nacido en Alicante.
Llegamos a Gold Coast y un señor con toda la pinta de bironyano, con sombrero incluido nos recibe y en otro microbús y tras un trayecto de una hora aproximadamente, llegamos a Byron Bay.
Es un pueblo extenso y con una naturaleza frondosa que lo invade todo, pero lo que realmente llama la atención es su hermosa bahía. Después de descargar la maletas, la grande de las nuestras ya ha dado de sí todo lo que tenía que dar.
Vamos a ver la casa de Manel, una casa compartida con Sergio y Eugenia con piscina comunitaria incluida la mar de chula. Aparcada en el parking está la bicicleta de Manel, un modelo antiguo de carreras que llama la atención.
Antes de comer damos un largo paseo y nos dirigimos hacía un mirador existente en la bahía. Subimos y desde él pudimos ver por primera vez la estela de las ballenas en su emigración hacía el norte. Cuando me decían que por aquí pasaban las ballenas, creía que me tomaban el pelo... pero realmente pasan, y pasan muchas y de continuo. Las vistas son impresionantes y el mar está totalmente en calma, cosa excepcional ya que de hecho, Manel que ya lleva unos añitos por estas tierras nunca lo había visto así. Después de un rato de contemplación nos dirigimos caminando hacía la zona más concurrida para comer. Es increíble ir paseando por una costa de agua cristalina y tener al lado una vegetación tan frondosa a la que no se puede ni entrar.
En uno de los bares de la zona, compramos la comida y nos sentamos en la zona de pic-nic con unas vistas excepcionales. De repente aparece Pablo y poco a poco nos van presentando amigos que van apareciendo por la zona.
Mientras reposamos, Marta y Clara se han ido a recoger una furgoneta que hemos alquilado para estos días y después de echarnos una agradable siestecita en el césped aparecen con ella. Los componentes de la primera excursión del Inserso a Australia, nos dirigimos a nuestra casa, no sin antes pasar por la de Marta. Empieza el estrés informático ya que antes no habíamos tenido conexión. Todos la conseguimos excepto Miguel. Nos ponemos manos a la faena pero todavía no lo hemos a estas horas seguimos sin hacerlo y ya casi es media noche. Obviamente lo hemos dejado para mañana en que intentaremos preguntar los IP del router a ver qué pasa.
Vamos a comprar al super, todos en comandita y la cosa se desmadra...Miguel, Marta y yo nos salimos fuera, al poco rato aparece Manel y van desfilando diferentes amigos que les saludan y a los que nos presentan. Realizada la compra, hacia casa. Desfile por la rampa, cada uno con una caja llena de cosas. Todo se organiza en la cocina en breves momentos y Fulvio, ayudado por otras se pone manos a la obra a hacer la cena. Aparece Sergio, el compañero de casa de Manel y se queda a cenar con nosotros. Al final de la cena se improvisa una tarta casera y se le canta el cumpleaños feliz a Montse. Hoy ha cumplido años, no sé cuantos pero los ha cumplido.
Hemos conseguido conectarnos con Edu y ya vemos la cara de alegría que hace y nosotros por supuesto que también.
http://en.wikipedia.org/wiki/Byron_Bay,_New_South_Wales
A las seis y cuarto un microbús viene a buscarnos al hotel para llevarnos al aeropuerto y coger un vuelo hasta Gold Coast. Al llegar al aeropuerto, desayunamos y al pedir alguno con su inglés macarrónico, recibe la respuesta en un castellano perfecto por parte de una camarera que a pesar de llevar velo que denotaba su procedencia musulmana, había nacido en Alicante.
Llegamos a Gold Coast y un señor con toda la pinta de bironyano, con sombrero incluido nos recibe y en otro microbús y tras un trayecto de una hora aproximadamente, llegamos a Byron Bay.
Es un pueblo extenso y con una naturaleza frondosa que lo invade todo, pero lo que realmente llama la atención es su hermosa bahía. Después de descargar la maletas, la grande de las nuestras ya ha dado de sí todo lo que tenía que dar.
Vamos a ver la casa de Manel, una casa compartida con Sergio y Eugenia con piscina comunitaria incluida la mar de chula. Aparcada en el parking está la bicicleta de Manel, un modelo antiguo de carreras que llama la atención.
Antes de comer damos un largo paseo y nos dirigimos hacía un mirador existente en la bahía. Subimos y desde él pudimos ver por primera vez la estela de las ballenas en su emigración hacía el norte. Cuando me decían que por aquí pasaban las ballenas, creía que me tomaban el pelo... pero realmente pasan, y pasan muchas y de continuo. Las vistas son impresionantes y el mar está totalmente en calma, cosa excepcional ya que de hecho, Manel que ya lleva unos añitos por estas tierras nunca lo había visto así. Después de un rato de contemplación nos dirigimos caminando hacía la zona más concurrida para comer. Es increíble ir paseando por una costa de agua cristalina y tener al lado una vegetación tan frondosa a la que no se puede ni entrar.
En uno de los bares de la zona, compramos la comida y nos sentamos en la zona de pic-nic con unas vistas excepcionales. De repente aparece Pablo y poco a poco nos van presentando amigos que van apareciendo por la zona.
Mientras reposamos, Marta y Clara se han ido a recoger una furgoneta que hemos alquilado para estos días y después de echarnos una agradable siestecita en el césped aparecen con ella. Los componentes de la primera excursión del Inserso a Australia, nos dirigimos a nuestra casa, no sin antes pasar por la de Marta. Empieza el estrés informático ya que antes no habíamos tenido conexión. Todos la conseguimos excepto Miguel. Nos ponemos manos a la faena pero todavía no lo hemos a estas horas seguimos sin hacerlo y ya casi es media noche. Obviamente lo hemos dejado para mañana en que intentaremos preguntar los IP del router a ver qué pasa.
Vamos a comprar al super, todos en comandita y la cosa se desmadra...Miguel, Marta y yo nos salimos fuera, al poco rato aparece Manel y van desfilando diferentes amigos que les saludan y a los que nos presentan. Realizada la compra, hacia casa. Desfile por la rampa, cada uno con una caja llena de cosas. Todo se organiza en la cocina en breves momentos y Fulvio, ayudado por otras se pone manos a la obra a hacer la cena. Aparece Sergio, el compañero de casa de Manel y se queda a cenar con nosotros. Al final de la cena se improvisa una tarta casera y se le canta el cumpleaños feliz a Montse. Hoy ha cumplido años, no sé cuantos pero los ha cumplido.
Hemos conseguido conectarnos con Edu y ya vemos la cara de alegría que hace y nosotros por supuesto que también.
http://en.wikipedia.org/wiki/Byron_Bay,_New_South_Wales
No hay comentarios:
Publicar un comentario