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sábado, 25 de agosto de 2012

De Teià a Byron XXII

Miércoles 22
Cogemos el barco para ir a Green Island. Es una isla muy pequeñita a 45 minutos en barco de Cairns donde hay un resort y también se puede ir a pasar el día y volver. En el barco, además de nosotros y algunos italianos viajan cientos de chinos que junto con los que han llegado en el anterior, invaden la isla. En el momento del atraque del barco vemos un gran objeto en el mar que nos llama la atención, descubrimos que es una ballena con su cría. En cuanto ocupamos las habitaciones  nos vamos a la playa, que a pesar de la invasión todavía conserva  hamacas libres ya que para los que no residen en el hotel cobran alquiler, así que tomamos posesión de ellas  y aunque el día está nublado, nos tumbamos panza arriba. Enseguida algunos se animan a bañarse y a contemplar el fondo marino.
Con la salida del último barco, la isla se despuebla y solamente quedamos los empleados y residentes en el hotel que en total seguro que no superamos el centenar de personas. La tranquilidad es absoluta.
A la tarde nos invitan a una copita de bienvenida y hacemos tiempo para la cena en el único restaurante abierto por la noche.
Después de cenar, Mari, Manel y yo hemos salido a pasear en busca de la fauna del lugar. Hemos visto decenas de pájaros en las ramas de los árboles que paraban de cantar y defecar, así que como no hemos podido ver los murciélagos gigantes que íbamos buscando, hemos decidido ir al espigón a intentar avistar algún animal marino. Hemos tenido mejor suerte y hemos podido ver tortugas, rayas comunes y dos imperiales y un banco de peces que acudían a la luz de la linterna con la que enfocábamos el agua.

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