Por mi profesión vivo en un continuo debate profesional acerca de la mejora de nuestro trabajo y una mejora de resultados, y no precisamente por un aumento de sueldo y un mayor prestigio, que ya me gustaría, sino simplemente por orgullo profesional ya que el sueldo cada vez nos lo bajan más y el prestigio social que tenemos es cada vez peor.
Por otro lado observo a través de los medios de comunicación cómo una funcionaria de alto copete después de una comparecencia en rueda de prensa sobre un asunto de alto interés nacional expresa a una compañera ante los micrófonos de todos los medios informativos del país, claro sin saber que estaban abiertos, que no sabía ni lo que había dicho. Ella sabía que sus declaraciones saldrían en todos los medios de comunicación y tiene la desfachatez de presentarse sin saber lo que va a decir. Y todos tan contentos riéndole la gracia.
A los pocos días, y por segunda vez, todo un presidente del Gobierno de España en una recepción pública no es capaz de leer unas notas propias porque no las entiende... En este caso ya me reservo los adjetivos... Sencillamente indignante la imagen que dan.
Y todo esto, haciendo un símil, me parece que sólo son dos motitas de polvo en un traje que me parece que está lleno de mugre en todas la partes de mayor roce.
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