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sábado, 27 de abril de 2013

Tengo entre mis amigos a varios que se llaman Ángel. El viernes, uno de ellos, Ángel Pérez Lumbiarrez  nos dejó y hoy le hemos despedido definitivamente en el mismo ligar dónde no hace tanto despedíamos a su mujer, Pili. Nos quedaron pendientes unas cervezas y una cena. Como siempre piensas que ya habrá otra ocasión. Este verano, antes de irnos a Australia nos vimos y nos dio consejos de todo tipo. Él había viajado mucho... No lo volvimos a ver. Al preguntar un día por él a sus cuñados nos dijeron que estaba terminal, casi en coma, no reconocía y que era mejor recordarle lleno de vida.
Nos conocimos jugando a fútbol-sala de veteranos, pero tuvimos la osadía de llamarnos Los Pitufos. Nos entendíamos muy bien y marcábamos muchos goles entre los dos, no por mi habilidad, sino por la suya y la flaqueza de los rivales pero, sobre todo, nos lo pasábamos bien cuando jugábamos y cuando nos "concentrábamos" en las cenas post-partido. Buenos tiempos aquellos ¿eh Ángel?
El seguía practicando deporte y casi todos los días le podías ver correteando, por la playa, por la avenida Kennedy...
Tenía genio, era inteligente, honrado, buena persona y como han dicho hoy  y me ratifico en ello amigo de sus amigos y también en algunos casos de los que no lo eran y él se pensaba que sí.
Quedas en nuestra memoria.

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