El sábado 12 de abril a las 2 de la tarde salimos de casa rumbo al aeropuerto. El taxi llega puntual, el tren al momento. Para cambiar de línea hemos tardado un poquillo, pero nada...en menos que nos damos cuenta ya estamos en el aeropuerto y entre la búsqueda de la puerta de embarque, una vuelta por el dutty free y poco más, nos encontramos en la cola para embarcar. Salida con pintualidad noruega, volamos con Norwegian. Avión nuevo y asientos cómodos. Hace una tarde expléndida y sobrevolamos cerca del Masnou, sin apenas darte cuenta aparecen las primeras nieves de los Pirineos, cruzamos Francia, de nuevo el mar, y en santiamén los motores bajan de revoluciones y ya estamos en el espacio aéreo de United Kindong. Aterrizaje perfecto, desembarco rápido y tiempo excelente, para lo que suele ser normal en estas tierras. Control de pasaportes, hacemos lo que nadie puede hacer por nosotros y buscamos la salida y la estación de autobuses, que después de alguna duda y consulta encontramos sin complicaciones. Apenas nos da tiempo a "oxigenarnos" un poco y llega el autobús que nos llevará hasta Osford. Nos sentamos en primera fila, al poco tiempo nos damos cuenta que son asientos reservados para personas con discapacidad, pero como no viaja ninguna, no hay problema.
Observamos y gozamos del paisaje, aunque no tiene nada de especial al no ser por el verde de los campos, mientras va anocheciendo y nos acercamos a Oxford. Comienzo a identificar las paradas que me ha descrito Edu. Pasamos al lado de la biblioteca de su universidad y comienza una bajada que es el preludio de que la parada donde él nos espera ya esta próxima. Y ahí está con su bicicleta. Besos... Alegría... Recojemos las maletas y nos dirijimos al apartamento que no está a más de 100 m de donde nos ha dejado el autobús. Es pequeño pero tiene de todo y está nuevo. Dejamos las cosas y sin pensárnoslo dos veces nos vamos a conocer Oxford. Hay mucho ambiente, el tiempo acompaña y al ser sábado, los jóvenes están de marcha. Tenemos hambre, así que entramos a cenar y como viene Edu no tenemos problemas con el idioma. Ya cansados, volvemos a casa y a descansar...
Observamos y gozamos del paisaje, aunque no tiene nada de especial al no ser por el verde de los campos, mientras va anocheciendo y nos acercamos a Oxford. Comienzo a identificar las paradas que me ha descrito Edu. Pasamos al lado de la biblioteca de su universidad y comienza una bajada que es el preludio de que la parada donde él nos espera ya esta próxima. Y ahí está con su bicicleta. Besos... Alegría... Recojemos las maletas y nos dirijimos al apartamento que no está a más de 100 m de donde nos ha dejado el autobús. Es pequeño pero tiene de todo y está nuevo. Dejamos las cosas y sin pensárnoslo dos veces nos vamos a conocer Oxford. Hay mucho ambiente, el tiempo acompaña y al ser sábado, los jóvenes están de marcha. Tenemos hambre, así que entramos a cenar y como viene Edu no tenemos problemas con el idioma. Ya cansados, volvemos a casa y a descansar...
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