TORROELLA DE MONTGRÍ - L'ESCALA 08/03/2017
Hoy es el día de la mujer. Las dos que nos acompañan lo celebran junto a nosotros caminando por los bellos parajes de la Costa Brava. Para ellas y para las que esta entrada lean, este poema de Mario Benedetti
Hoy es el día de la mujer. Las dos que nos acompañan lo celebran junto a nosotros caminando por los bellos parajes de la Costa Brava. Para ellas y para las que esta entrada lean, este poema de Mario Benedetti
¿Y si Dios fuera mujer?
pregunta Juan sin inmutarse,
vaya, vaya si Dios fuera mujer
es posible que agnósticos y ateos
no dijéramos no con la cabeza
y dijéramos sí con las entrañas.
Tal vez nos acercáramos a su divina desnudez
para besar sus pies no de bronce,
su pubis no de piedra,
sus pechos no de mármol,
sus labios no de yeso.
Si Dios fuera mujer la abrazaríamos
para arrancarla de su lontananza
y no habría que jurar
hasta que la muerte nos separe
ya que sería inmortal por antonomasia
y en vez de transmitirnos SIDA o pánico
nos contagiaría su inmortalidad.
Si Dios fuera mujer no se instalaría
lejana en el reino de los cielos,
sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno,
con sus brazos no cerrados,
su rosa no de plástico
y su amor no de ángeles.
Ay Dios mío, Dios mío
si hasta siempre y desde siempre
fueras una mujer
qué lindo escándalo sería,
qué venturosa, espléndida, imposible,
prodigiosa blasfemia.
pregunta Juan sin inmutarse,
vaya, vaya si Dios fuera mujer
es posible que agnósticos y ateos
no dijéramos no con la cabeza
y dijéramos sí con las entrañas.
Tal vez nos acercáramos a su divina desnudez
para besar sus pies no de bronce,
su pubis no de piedra,
sus pechos no de mármol,
sus labios no de yeso.
Si Dios fuera mujer la abrazaríamos
para arrancarla de su lontananza
y no habría que jurar
hasta que la muerte nos separe
ya que sería inmortal por antonomasia
y en vez de transmitirnos SIDA o pánico
nos contagiaría su inmortalidad.
Si Dios fuera mujer no se instalaría
lejana en el reino de los cielos,
sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno,
con sus brazos no cerrados,
su rosa no de plástico
y su amor no de ángeles.
Ay Dios mío, Dios mío
si hasta siempre y desde siempre
fueras una mujer
qué lindo escándalo sería,
qué venturosa, espléndida, imposible,
prodigiosa blasfemia.
Aparcamos el coche en el parking de la estación de autobuses de Torroella y enfilando la rambla abajo nos dirigimos hacia el margen izquierdo del río Ter que seguiremos casi hasta su desembocadura para desde allí, y desviándonos a la izquierda, seguir el camino que nos llevará hasta L'Estartit. Nos hemos pegado un madrugón de los que marcan época para poder empezar la marcha a las ocho de la mañana y más de uno todavía vamos dando bostezos al andar.
| Margen derecha del Ter, al fondo el delta y a la izquierda el camino que nos llevará a L'Estartit |
Aprovechamos la primera parada del camino para ver las fotos más recientes de Arnau, el primer nieto de Salvador que ha nacido la semana pasada. No fue necesario sacar la sábana para recoger las babas del abuelo recién estrenado, con unos pañuelos de papel hubo suficiente.
| Vista de les Illes Medes |
En un banco del paseo de la playa de L'Estartit y mirando a las Medes, hicimos la parada para el bocata del almuerzo, acompañado en algunos casos de una tragos de buen vino de la bota que lleva Manolo
El camino transcurre entre el margen del río y capos de árboles frutales que en está época, excepto alguno, todavía no están en flor hasta que en el desvío hacía L'Estartit nos adentramos en el Parc Natural del Montgrí, les Illes Medes i el Baix Ter que en esta zona están recuperando ya que en su momento fue víctima de la fiebre inmobiliaria y se parceló con la finalidad de edificar.
Desde L´Estartit no podemos continuar caminando al lado del mar y hemos de subir por una zona urbanizada de fuerte pendiente hasta la montaña por carretera para continuar por un camino pedregoso que surca el bosque mediterráneo en busca de nuevo de la franja marítima.
Una vez que retomamos el camino a la orilla del mar, las vistas son impresionantes, pero a partir de ese momento y hasta llegar a la Cala Montgó, ya en el término municipal de L'Escala el camino se convierte en un continuo subir y bajar a través de una senda de piedras y en momentos peligrosa por su proximidad al borde del acantilado.
| En algún tramo casi tuvimos que hacer escalada |
Esta parte del recorrido es la más lenta y la más dura, así que al aproximarnos a Cala Montgó, parada, descanso y cervecita compartida
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| Descanso en una calita próxima a Cala Montgó |

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