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lunes, 17 de junio de 2019

CAMINO DE SANTIAGO IV


Lo prometido es deuda.

Breve y conciso. Habíamos prometido acabar el Camino con una parrillada de pescado y fiel a nuestra palabra y actos pecaminosos, como e la anterior entrada he comentado, dimos rienda suelta a nuestra gula. Añado alguna foto y sobran las palabras.





CAMINO DE SANTIAGO IV. PEREGRINOS TITULADOS




Una vez que hemos disfrutado de la llegada: contemplación de la catedral, fotos en diferentes posturas... es la hora de acreditar nuestra condición de peregrinos, agnósticos, ateos o creyentes, eso lo dejo a la conciencia de cada uno, que no soy yo quien para juzgar ni etiquetar a nadie.



La Compostelana
Nos dirigimos al centro de atención al peregrino, muy cerca de la catedral y rellenamos nuestros datos que entregamos juntamente con la credencial a uno de los encargados de recogerlas para pasarlas a la oficina en la que nos rellenarán con nuestro nombre en latín la tan preciada “ COMPOSTELANA” que acredita la realización del Camino.


Cuando llegue a casa intentaré traducirla, pues está en latín, a ver si es verdad lo de la acreditación o lo que pone es un fragmento de la Guerra de las Galias. También la haré una foto ilustraré con ella esta entrada.


Mientras se realiza todo el proceso para recogerlas visitamos la catedral que por desgracia  para nosotros y por suerte para su futuro está en obras de restauración, llena de andamios y telas que cubren las partes afectadas que son la mayoría.



Santiago Apostol
rodeado de andamios
El Botafumeiro está, pero descolgado y no funciona. Al camerino de Santiago sí se puede acceder para darle el tradicional abrazo aunque sea por la espalda y una vez realizado este ritual accedemos a visitar la cripta donde supuestamente reposan sus restos.

Encendemos una vela a la vez que realizamos algunos deseos y damos un donativo para contribuir a la restauración y así finalizar el ritual cristiano del peregrinaje por el Camino.

A partir de aquí todo lo que sigue son ya costumbres paganas e incluso alguna un poco pecaminosa.

Cripta de Santiago
Nos dirigimos a la pensión para asearnos y descansar para volver a salir a disfrutar del ambiente de la ciudad.

Estamos hospedados en cuatro sitios diferentes por lo que salimos cada uno a una hora distinta y nos encontraremos en la Plaza. Hay bastante gente en la calle. Y cuando nos acabamos de juntar tenemos la agradable sorpresa de encontrarnos con mis vecinos que están asistiendo al ya mencionado congreso de médicos. Pues nada, unos deciden ir a cenar a un sitio y otros junto con la nueva compañía vamos a otro. La idea era ir de vinos y tapeo, pero encontramos uno que lo reunía todo y disfrutamos de la buena cocina gallega, para acabar la noche cantando con la tuna en los soportales del Ayuntamiento.










domingo, 16 de junio de 2019

CAMINO DE SANTIAGO IV. 9ª Etapa. O Pedrouzo - Santiago

Estamos preparados para afrontar el último reto. Las perspectivas son las de una etapa suave y sin complicaciones. El día amanece despejado y el sol poco a poco, al igual que nosotros se va despertando para acompañarnos a la largo del camino.

Nos sorprende a la hora del desayuno la capacidad y rapidez con la que se desenvuelve la camarera que nos atiende. Sin duda a lo largo del día hará casi tantos kms. en el restaurante como la mayoría de los peregrinos.

Nada más salir de Pedrouzo el camino se adentra en un espeso bosque de eucaliptos de gran altura que apenas dejan pasar la luz del sol. El paisaje ha cambiado notablemente a lo largo de todo el recorrido. Una vez que salimos del bosque de eucaliptos es más abierto, en su mayoría llano a excepción de algunos desniveles fácilmente superables. Llevamos una marcha lenta gozando de la última etapa.

La tranquilidad se rompe cuando llegamos a las afueras del aeropuerto de Lavacolla con el rugir de los motores de los aviones que literalmente pasan por encima de nuestras cabezas.

En Lavacolla paramos a almorzar. Alfonso y Loli han traído desde Antequera buen jamón y queso que acompañaremos con un excelente pan artesano elaborado por él, no en vano ya están metidos en el proyecto de abrir una panadería d autor al público.


Con más calma, si cabe. Emprendemos la marcha hasta llegar al Monte do Gozo lugar enigmático para el peregrino, y donde se erige un monumento a esta figura . Fotos de rigor en el monumento y con la vista de Santiago al fondo. En los aledaños se está celebrando un festival de música durante todo el fin semana por lo que hay mucho coche aparcado y mucho tránsito de jóvenes por los alrededores.




Llegamos a Santiago y el ambiente urbano de grandes autovías, tráfico... nos devuelve a la rutina diaria que durante unos días habíamos olvidado.

Se está celebrando un congreso de médicos neumólogos con lo que abundan los trajes y vestidos elegantes adornados con la clásica credencial colgada del cuello.



Seguimos caminando y parece que tenemos cara de hambre. Una de las participantes en el congreso de médicos se acerca a nosotros y no sin un poco de apuro nos ofrece una bolsa con un táper que contiene gambones con los que no han podido en la comida y que no estaba dispuesta a que se desperdiciasen. Nosotros encantados de hacerle el favor de aprovecharlos. En la primera terraza que encontramos nos aposentamos y tras pedir el acompañamiento, unas cervecitas, hemos pedido a la amable camarera que nos los diera un golpe de microondas.






El Tramo final se hace un poco largo pero por fin entramos en la  Plaza del Obradoiro.
¡OBJETIVO CUMPLIDO!





































jueves, 13 de junio de 2019

CAMINO DE SANTIAGO IV. 8ª Etapa Arzua - O Pedrouzo

 8ª Etapa Arzua - O Pedrouzo

Tras el consenso nocturno y como se supone que la etapa de hoy será fácil madrugamos un poquito menos. Desayunamos en el mismo restaurante que cenamos ayer, pero nada tiene que ver el desayuno con la cena y no sólo por la hora sino por la relación calidad precio. Es un restaurante aledaño a la pensión en la que estamos hospedados.  Nos ha sido recomendado por la dueña de la pensión juntamente con otro al que nos hemos acercado pero donde no hemos podido cenar porque estaba lleno y esperaban a un grupo de  ochenta personas. Nos hubiésemos quedado porque tenía buena pinta, así que cansados como estábamos nos dimos media vuelta y accedimos a este. Me sorprendió, que tenía  una barra totalmente vacía y un comedor en el que hay un solo comensal  que nos invitaba a pasar en el momento que aparecía un señor mayor que tenía toda la pinta de ser el dueño y que al recibirnos nos hace esperar porque no sabía si había sitio. Me asalta la duda de si no habremos metido la pata. Nos hace pasar a otro comedor interior también vacío donde al poco rato nos atiende una señora que más que camarera parece una madraza. Nos aconseja y casi nos obliga. Nos dejamos llevar por sus sugerencias y fue el mejor acierto. Mi opinión cambia, de la desconfianza paso a la certeza de que el sitio es el adecuado, comida casera, abundante, de excelente calidad y trato agradable. Hasta nos prepararon un menú para llevar para el compañero que no ha podido bajar por llegar por encontrarse demasiado cansado. Sin duda alguna el caldo gallego y la carne le arreglaron el cuerpo.

Nos estamos acostumbrando mal porque lo normal en Barcelona sería la relación calidad precio del desayuno y sin embargo ya estamos reclamando la de la cena. Si no se entiende  decidlo y ya os lo explico.



Vamos entrando en zona “guiri”. Nada tiene que ver el ambiente de las etapas anteriores con estas últimas. El Camino, sobre todo, desde Sarria se ha masificado y ha perdido parte de su encanto tanto en ambiente como en las instalaciones de servicio, pero es el precio a pagar por la fama que tiene.




Nos hemos encontrado a unas chicas de Guadalajara que conocen a un antiguo compañero de estudios, al que no veo desde que tenía 14 años, otros chicos son compañeros  de colegio del hijo de un sobrino de un compañero de Camino, otros casi paisanos de Tomelloso, otros que conocen nuestros pueblos y detalles de ellos. Y es que el mundo es un pañuelo...

La orografía facilita el recorrido, hoy la etapa es generalmente llana y discurre sin dificultad. El paisaje ya no es montañoso y está rodeado de plantaciones de eucaliptos.

Estamos pendientes de la llegada de otros compañeros que nos han acompañado en otras etapas y que por la mañana han cogido el avión desde Málaga para finalizar todos juntos en Santiago.

Finalmente, sobre las 3 llegamos a destino y una vez acomodados salimos a reponer fuerzas para más tarde descansar un poquito.















miércoles, 12 de junio de 2019

CAMINO DE SANTIAGO IV 7ª Etapa Palas o Rei - Arzua.

7ª Etapa Palas o Rei - Arzua.

Hoy no ha sido la etapa reina, sino reina, emperatriz, zarina, duquesa, marquesa... y todos los títulos aristocráticos que se le quieran añadir, pero sobre todo han sido casi 30 kms. o más de toboganes sin cesar, si las anteriores fueron rompepiernas, esta ha sido rompepiernas, rompepies y hasta si se me apura rompepatas, pues no sé como habrán llegado dos perrillos que acompañaban a sus amos.
O Coto. Cabazo a modo de
hórreo para conservar el maíz


Debido la longitud de la etapa, hemos madrugado un poquillo,  más que otros días. Palas  o Rei es un pueblo pequeño por lo que rápidamente estábamos fuera del casco urbano, abandonado la fisonomía de las casas de piedra con tejado de pizarra por otras donde ya aparecían otros materiales. El paisaje también cambia, menos montañoso, pero continúa siendo verde y con abundante agua. 
Leboreido. Puente medieval.

En Leboreido hemos vuelto  a nuestra tradición y hemos recargado pilas con huevos fritos y beicon que hemos tomado al lado del que dicen es el mayor y mejor puente medieval del camino francés sobre el rio Seco. 





La etapa continua siendo una montaña rusa, sube, baja, sube, baja... a las pendientes y bajadas nunca se les ve el final. Algunas se hacen eternas y van mermando nuestras fuerzas. Paramos de nuevo para que el depósito no se agote en uno de los bares de la ruta. Tenemos poca hambre, así que algunos se conforman con café a los que amablemente añaden un trozo de insuperable bizcocho casero a modo de tapa, 1,20 euros una ración de queso  que en realidad era medio queso con su buena ración de estupendo pan 5 euros y un bocadillo de chorizo 2,50. El precio está bien pero el trato recibido si que no tiene precio ni pagando con la mastercard, toda una pasada de amabilidad.
Continuamos nuestro camino y el cansancio cada vez se nota más... dejémoslo aquí... con bastante retraso sobre lo previsto llegamos a la pensión.

La cena ha sido en un restaurante aledaño a la pensión y con un trato no personal sino familiar. Más atención y mejor trato imposible. La comida excelente. Y ahora a descansar que estamos reventados.



la construcción con piedra seca continua
hoy en día, aunque con un poco de truquillo



El finalizar esta etapa y este escrito tiene hoy una dedicación especial a la persona que más la ha sufrido pero que al final a base de esfuerzo la ha superado.















martes, 11 de junio de 2019

CAMINO DE SANTIAGO IV 6ª Etapa Portomarín - Palas do Rei


Anoche realizamos una frugal cena: garbanzos con callos, chuletón, caldo gallego... entre otros platos de fácil digestión, con lo que hoy nos hemos levantado con buenos ánimos para continuar nuestra etapa.

A las ocho ya estábamos en marcha. Nadie diría que estamos casi a mediados de junio. Por estas tierras, a esas horas y si corre el aire “hace un bris que corta el cutis”.

Nada más salir de Portomarín afrentamos una subida a través de un bosque de alcornoques que provoca que el ligero croissant que he tomado en el desayuno se me ponga de corbata... al final cuando el recorrido se suaviza, consigo que vuelva a su sitio.

Hoy el Camino se parece más a la romería del Rocio que a otra cosa. Para colmo se han incorporado varios grupos de adolescentes de varios colegios de Madrid, Valencia, Montornés... que si bien es verdad que su algarabía a los oídos de los demás puede resultar hasta agradable, a mi me chirrían... después de más de 40 años oyéndolos a diario, ya me diréis.


Frío, calor, aire, sol... joder con el tiempo variable, parece que estoy en las rebajas de El Corte Inglés: quítate el polar, ponte el cortavientos, quítate el cortavientos y ponte el polar, ahora te quedas en manga corta ahora te vuelves a poner el cortavientos...


Reponemos fuerzas y el Camino va discurriendo por pequeños bosques, caminos, pequeñas carreteras... pasando por pequeñas aldeas con sus iglesias que igual que en las  anteriores tienen el cementerio alrededor y por el que hay que pasar para acceder a ellas.


Por fin, llegamos a Palas o Rei. Paradiña y fonda antes de llegar a la pensíón. El azúcar nos ha bajado y hay que subir los niveles de colesterol, así que cervecita, tapita de salpicón de pulpo y tortilla. 


Levantamos el campamento y nos registramos en la pensión. La recepcionista parece que lo hace a lápiz y de los de tinta de nuestra infancia, ¡joer que lentitud! 

Ahora estamos haciendo estiramiento y lo pongo en singular porque es uno solo. Dentro de un rato saldremos a dar una vuelta y a ver qué encontramos para engrasar las articulaciones.

A las  ocho ya están todos los restaurantes llenos, no encontramos sitio y vivimos quizás la única experiencia desagradable a lo largo del Camino. En uno de los sitios donde nos acercamos a pedir mesa, ni se dignan a pararse para decirnos que no hay sitio. Simplemente se dirigen a nosotros con un desagradable -"ni hay ni la habrá". Aconsejados por la camarera que nos había atendido por la mañana, ya que ella tampoco disponía de mesas, nos dirigimos a un restaurante no tan céntrico quedaría a 100 metros de los anteriores, donde sí nos atendieron con la amabilidad que nos tenían acostumbrados.












lunes, 10 de junio de 2019

CAMINO DE SANTIAGO IV 5ª Etapa Sarria - Portomarín

5ª Etapa Sarria - Portomarín

Nos despedimos de nuestro amable y desprendido mesonero y comenzamos la ruta a las ocho. Cielo cubierto pero sin amenazar lluvia y ambiente húmedo. Cruzamos Sarria y buscamos algún lugar dónde sellar la Compostelana. Las iglesias están cerradas aparte de por la hora que es, también porque solo las abren cuando hacen misas que en algunas puede ser muy de tarde en tarde. Abundan los albergues a lo largo de todo el trayecto que atraviesa el pueblo, por lo que no hay dificultad en hacerlo.
 -¿Has visto algún cura que madrugue? Es lo que me dice el que me sella.
Casa Señorial en Barbadelos

Salimos de Sarria y hoy el camino, a pesar de tener subidas y bajadas es bastante menos duro que en las etapas anteriores, aunque el cansancio acumulado obliga a hacer algunos estiramientos a los que incluso no acostumbramos a hacerlos.

A partir de Sarria el gentío aumenta de manera exponencial ya que es el punto de partida de muchos de los que quieren presumir de Compostelana sin hacer ningún camino completo, o de los que no pueden que de todo hay. El Camino es una fila continua de  personas, unos en solitario, otros en grupo pero todos en compañía.

Árboles centenarios
Restos de un hórreo

El Camino discurre por bosques centenarios y campos de pastos dedicados a la ganadería extensiva, algunos de ellos poblados de lustrosas terneras. Atraviesa pequeñas aldeas,  la mayoría de los cuales tienen pequeños restaurantes donde recuperar fuerzas. Llama la atención la construcción a base de piedra seca y pizarra perfectamente trabajada y el tamaño de las piedras utilizadas principalmente en la construcción de los dinteles de puertas y ventanas. 


En algunos tramos incluso estas grandes piedras perfectamente talladas sirven para pavimentar el Camino en aquellas zonas en las que el agua lo haría intransitable.


Rio Miño. Embalse de Belasar

Al llegar a Portomarín nos recibe engrandecido, por la obra de un embalse, el rio Miño. Hemos pasado del encanto de las fuentes, riachuelos y algún que otro rio a inmensidad del espejo de las aguas embalsadas del Miño en las que se reflejan las nubes que mansamente se desplazan de Poniente a Oriente.

Puerta del Perdón
Entramos por la puerta del Perdón y nos dirigimos hacia el centro, justo en la Plaza, al lado de la Iglesia y el Ayuntamiento tenemos nuestro alojamiento, la pensión Arenas .

Excelente pulpo
Hemos llegado dentro del horario previsto por lo que nos da tiempo a descansar, y dar un paseo en el que nos ocupamos de preguntar por un sitio dónde cenar bien a los lugareños.  En dos sitios y personas diferentes nos aconsejan el mismo, así que para qué tardar más, nos vamos hacia allí y hacemos tiempo de espera para los que faltan tomando una cervecita en una agradable terraza. Cena como se merece el Camino y a descansar que mañana continúa la marcha.

























domingo, 9 de junio de 2019

CAMINO DE SANTIAGO IV 4ª Etapa Triacastela - Sarria

4ª Etapa Triacastela - Sarria

Anoche, como os he contado en la entrada anterior, tuvimos una cena amenizada con canciones en directo, tan en directo y tan cerca que teníamos la cabeza como un bombo. Un grupo de franceses no paró de dar la tabarra a coro. 

Esta mañana casi hemos empezado igual. Al principio de la etapa, dos jóvenes y una señora no tan joven han llegado en taxi, seguramente procedente de alguna casa de hospedaje situada en el campo.  Se han bajado y han comenzado el trayecto al mismo tiempo que nosotros. Sería lo más normal a no ser que también iban acompañados por música enlatada a toda pastilla que recordaba los antiguos loros que hasta hace unos años veíamos por la calle. Obviamente y hablando en la jerga de los pescadores, les hemos dado carrete hasta que se han alejado de nosotros. Por lo demás ha sido una etapa tranquila, pero con más dificultad de lo previsto. 

Lo que iba a ser una etapa llana se ha convertido también en un poco rompepiernas con muchas subidas y bajadas, alguna de ellas muy pronunciadas. 

El camino discurre en su primera y principal parte entre bosques de castaños y hayedos  que proporcionan una sombra que en tiempos calurosos deben proporcionar un ambiente agradable al caminante. Hoy se hubiese agradecido en algunos tramos un poquito más de sol. 

Comunidad de jóvenes
Conchas que han dejado de recuerdo los peregrinos
Pasamos por pequeñas aldeas casi o totalmente  despobladas hasta llegar a otra un pelín más grande donde unos jóvenes parece que viven en comunidad en una gran casa con patio y terreno para cultivar. Ofrecen al caminante diferentes tentempiés a cambio de la voluntad. Es esta una práctica que ya hemos visto otras veces  en otros tramos del Camino y que les sirve para subsistir.



Aquí estoy, tan tranquila
Muchos peregrinos se hacen la foto
de rigor en el mural.
Continuamos nuestra marcha por un entorno en el que han desaparecido los bosques y predominan los campos de cultivo y el paisaje está más despejado. El sol y el calor nos acompañan hasta nuestro destino. También alguna cigüeña, que sin duda acostumbrada al trasiego de peregrinos, apenas se inmuta por nuestra presencia.

La etapa ha sido la más suave hasta ahora y llegamos la pensión Ana que se encuentra a la entrada de Sarria, justo encima del mesón Martin cuyo dueño es el que nos recibe. Nos sorprende su amabilidad y sus pocas prisas por cobrar. Lo primero que hemos hecho hasta ahora ha sido pagar el alojamiento. Esta misma despreocupación la tiene cuando te sirve alguna consumición o la cena, - "no hay prisas ya nos veremos mañana cuando salgáis". 






sábado, 8 de junio de 2019

CAMINO DE SANTIAGO IV 4ª Etapa O Cebreiro - Triacastela

4ª Etapa. O Cebreiro - Triacastela

Hoy madrugamos menos y salimos más tarde. La etapa promete ser más corta y sencilla que la de ayer, por lo que, en teoría tendremos tiempo más que suficiente.

Ermita del Camino


Las predicciones meteorológicas son favorables y así parece ratificarse a la salida con un buen solete aunque con baja temperatura, pero del todo soportable. En totalidad preveemos unos 600 m de desnivel en general por lo que pensamos que todo el recorrido será coser y cantar o andar y trotar, pero no más lejos de la realidad. El camino se convierte en un auténtico rompe-piernas con continuo subir y bajar para culminar en el alto de O Poyo, una subida de unos 400 m con un gran desnivel. Al final el esfuerzo tiene su recompensa: una buena cerveza y un pincho de tortilla que más que un pincho es una auténtica pica.



Monumento al Peregrino
Seguimos nuestra ruta y el camino continua ahora con bajadas más que pronunciadas que para el caminante son peores que las empinadas subidas. Pasamos por bosques, pequeñas aldeas... un paisaje extraordinario y único... animales salvajes, águilas, verderones, gorriones... y otros no tan salvajes... vacas, gallinas, mastines... Al fondo una cantera rompe el encanto del paisaje. Al coronar una loma y antes de cruzar la carretera nos encontramos con uno de los muchos monumentos que hay a la largo de la ruta en honor al peregrino






Ciclistas portugueses
Castaño centenario en Ramil
Al final de la etapa, en un largo descenso, un grupo de ciclistas de un club portugués interrumpen nuestro tranquilo descenso, parándose a los pocos metros en un área de descanso en la confluencia de la carretera. Allí les espera un buen avituallamiento: cervezas, vino, otras bebidas, jamón, buñuelos, empanadillas, pasteles... en fin un auténtico banquete. Amablemente nos invitan a compartir con ellos  y nos añadimos al grupo, me apunto a cortar jamón y también a darle a la mandíbula al mismo tiempo que me tomo una cerveza. Los demás también participan del convite. Tras una ratico de charla y convivencia reanudamos la marcha. Llegamos a Ramil donde nos da la bienvenida  un enorme castaño de más de 800 años. Allí  unos paisanos de Tomelloso nos hacen la última foto en grupo de la etapa...

Tras un corto recorrido más,  llegamos a Triacastela y nos alojamos en la Pensión Casa Olga que es un piso para nosotros solos. La dueña nos aconseja un restaurante y aunque es temprano, ya está lleno pero tras una breve espera nos acomodamos. Como siempre pedimos el menú del peregrino que por estas tierras como por las otras que hemos pasado es bueno. Lo malo de la noche fue el grupo de franceses que teníamos a lado que no paró de cantar o mejor dicho de gritar durante toda la cena. Al final cuando les pedimos que por favor al menos bajaran el volumen hasta se enfadaron y discutimos. Por suerte no nos los volvimos a encontrar.





















viernes, 7 de junio de 2019

CAMINO DE SANTIAGO IV 2ª Etapa. Villafranca del Bierzo - O Cebreiro


2ª Etapa. Villafranca del Bierzo - O  Cebreiro

Puntuales como el día anterior a las 7:30 am comenzamos nuestra andadura para afrontar la etapa reina del recorrido final y no porque se llame Leticia, sino porque es la más larga y la de más desnivel acumulado y para colmo todo  al final. La mayor parte del recorrido desde el principio discurre al lado e incluso por el arcén de la carretera que aunque no está saturada de tráfico al haberse desviado la mayor parte de él por la autovía, la verdad es que no es nada agradable. Aunque también es verdad que siempre hemos ido acompañados del susurrar del agua de los ríos que jalonaban esta primera parte del camino.



Los partes meteorológicos y el cielo pronosticaban lluvia. Pero de pronto había un atisbo de sol como en un momento se nublaba. Así hemos trampeado los primeros kilómetros, pasando por pequeños pueblos con encanto en los que destacan algunas construcciones típicas y la proliferación de plantas con flores, sobre todo frondosos rosales. Cada uno de ellos también tiene su pequeña iglesia  que están lejos de la ampulosidad de otras y que son más parecidas a pequeñas ermitas.






Recorridos unos 10 kilómetros nos desviamos de la carretera nacional para tomar una local que nos llevará a Trabadelo,  pueblo donde repondremos fuerzas. Es una carretera por la que en su margen izquierdo discurre el rio Valcarce y en la que nos llaman  poderosamente la atención unos castaños de gran tamaño que no me atrevo a decir que sean milenarios pero sí centenarios. 

Llegamos a Trabadelo y reponemos fuerzas. Hoy somos más moderados en el  yantar, nos conformamos algunos con bocadillos y otros con alguna tostada.

Reemprendemos la marcha y continuando la carretera dónde el único interés es el seguimiento del curso del río Valcarce que la cruza una y otra vez, creando en su día un buen problema presupuestario al Ministerio de Obras Públicas ya que en muy poco espacio se suceden los puentes que salvan el cauce del rio que zigzaguea constantemente por debajo.

El Meteosat ha puesto el semáforo en verde y la borrasca ha  comenzado a entrar. Los chubascos y el cese de los mismos se repiten igual que los puentes. Son incontables las veces que ha llovido y ha parado. Ponte la capelina, ahora te la quitas que ha dejado de llover y hace calor. Así una y otra vez a lo largo de todo el recorrido. Llegamos al segundo rehabituallamiento en Herrerias. También nos portamos bien y no cometemos excesos. Comemos embutidos y quesos de la tierra y algo de fruta, cafetito y a reanudar la marcha.


Última parte de la etapa 
Entramos en Galicia
 Al coronar la subida que hemos seguido nos encontramos con el mojón que anuncia nuestra entrada en Galicia. Dejamos atrás León y nos adentramos en Lugo.

La parte final es la más dura, pero también la más bonita ya que a través de un camino que adentra en el bosque iniciamos una ascensión de unos 7 km con un importante desnivel medio del 10%. A la dureza en sí hay que añadir la lluvia que en algunos momentos es muy intensa y el malestar que supone el caminar con capelina que a la vez que te protege de la lluvia te hace sudar de lo lindo.

Todo estas dificultades son superadas con creces a través del montañoso paisaje que nos rodea. Y así, no sin un poquillo de sufrimiento conseguimos llegar a O Cebreiro , pequeña parroquia perteneciente a Piedrafita de Cebreiro donde pernoctaremos en el hostal Carolo

Puesta de sol desde O Cebreiro
Construcción típica
O Cebreiro es una parroquia pequeña en la que existe una bonita iglesia, albergues y pensiones y poco más junto con la estatua del cura que en su día  se ocupó de dar publicidad y por lo tanto éxito comercial al Camino. Hace frío y continua lloviendo, menos mal que el hostal tiene la calefacción a tope. En el Camino se cena pronto, pues la mayor parte de los peregrinos no comemos un menú en condiciones al mediodía, subsistimos a base de bocadillos u otro tipo de comidas más frugales para poder continuar sin pesadez de estómago.  Buen y abundante caldito gallego de primero y buena carne de segundo y a descansar.







jueves, 6 de junio de 2019

CAMINO DE SANTIAGO IV. 1ª Etapa. Ponferrada - Villafranca del Bierzo


1ª ETAPA.  PONFERRADA - VILLAFRANCA DEL BIERZO

Como todos los días, amanece temprano y nosotros a las 7 estamos puntuales estresando a la camarera del bar con peticiones de diferentes cafés, infusiones, tostadas, croissants... para a las 7:30 comenzar puntuales nuestro recorrido.

Salimos del hostal Rabel y atravesamos Ponferrada descubriendo nuevos rincones que en la anterior etapa no habíamos visto. El camino va discurriendo, durante un trecho, paralelo al rio Sil dónde el día anterior, según un cliente del Bodegón, habían pescado los calamares de los que dimos cumplida cuenta anoche. Tras una pequeña cuesta que entraña más dificultad de lo que parece, abandonamos la ribera y continuamos por una zona semi-urbana pasando por lo que en su día sería una colonia obrera por lo que delatan las características arquitectónicas del edificio principal compuesto de pequeñas viviendas adosadas.

Pasados un par de pueblos con viviendas típicas en plena fase de principios de ruinas,  otras, las menos, perfectamente restauradas y otras que constituían verdaderos delitos arquitectónicos, hemos recorrido unos 10 km. y la luz de reserva del depósito de combustible empieza a dar destellos de aviso, así que que mejor lugar para reponer fuerzas que el Hogar del Pensionista que encontramos en ese momento. Sin duda alguna desbordamos las expectativas de la amable chica que nos atiende cuando empezamos a pedir huevos con beicon. Todo hay que decirlo, Rosalía fiel a sus principios se mantiene en ellos y hace una dieta más saludable a base a aguacate y pan sin gluten. El servicio lleva su tiempo pero se compensa con la cervecita, las aceitunitas y algo de embutido que sobró ayer y sobre todo con la amabilidad de la chica que nos atiende. Al final llega la recompensa y además nos prepara una ración de más que nos regala.


Ya la luz de reserva no parpadea y emprendemos de nuevo la ruta unos tramos al borde de la carretera, otros por caminos. En los campos aparecen las primeras viñas de la denominación de origen del Bierzo, pequeñas extensiones que poco o nada tienen que ver con las que habíamos observado en la Rioja. También hay pequeños huertos y todo el camino se encuentra flanqueado por frutales, principalmente cerezos que dejan entrever unas deliciosas cerezas a punto de llegar a su punto de maduración. En los primeros árboles el peregrino no sucumbe a la tentación, pero a medida que avanzamos observamos restos de hojas y algunas cerezas en el suelo, sin duda los primeros pecadores han sucumbido a la tentación, no en forma de manzana sino de cereza. Vemos animalillos que se mueven por las cunetas... ¿serán ratas? No, son conejos de los que por lo visto hay una auténtica plaga en esta zona. Dejamos la carretera y nos desviamos de nuevo a un camino. No vemos a  Salvador. Seguro que como él siempre dice  ha de ir al “seu ritme”  y seguro que va bastante más adelante. Nosotros también vamos a nuestro ritmo, pero más lento, no es cuestión de forzar y que alguna lesión nos fastidie el poder acabar en condiciones. Manolo le llama y efectivamente, él ha seguido por la carretera y ya está llegando, a nosotros todavía nos queda un buen trecho y el viento nos comienza a anunciar que en breve aparecerá la lluvia que estaba anunciada. 

En esta parte del recorrido la tentación se ha convertido en un verdadero pecado mortal. Algunos no se han conformado con coger alguna que otra cereza para gozar de su dulce sabor, sino que han roto hasta las ramas para luego dejarlas tiradas en el suelo. Comienzan a caer las primeras gotas y tiramos de paraguas, impermeables y capelinas al mismo tiempo que divisamos las primeras casas de Villafranca. El camino desciende y la lluvia arrecia. Salvador manda un mensaje diciendo que ya está comiendo. Nosotros no vamos a comer así que en el primer bar que encontramos hacemos una paradita para un pequeño repostaje y continuamos bajo una incesante y fría lluvia hasta el hostal de descanso.

Hospederia

El hostal, Casa Mendez,  está situado en la otra punta de Villafranca del Bierzo. Nos atiende una simpática chica que se ve está acostumbrada a recibir peregrinos tostones, por lo que antes de que nosotros hagamos las típicas preguntas tontas ella se adelanta y nos pone al corriente. El hotel debe estar lleno ya que a unos los alojan en habitaciones y a otros en unos apartamentos anexos cuyo balcón da justo sobre el rio Burbia que pasa al lado.





Vista con el castillo al fondo
Retablo de la Iglesia principal
Después del obligado descanso toca hacer la visita turística a la ciudad. El tiempo no acompaña, llueve y hace frío. Aprovechamos para comprar algo del excelente embutido de la zona en una de las carnicerías del centro en la que además de ser de buena calidad, el dueño es muy amable, cualidad esta que parece predominar entre los paisanos de la zona. Paseamos para ver los monumentos de la zona,  sólo pudiendo entrar en la Iglesia  principal ya que el resto están cerrados para visitarlos por dentro. En la iglesia me sorprenden tres cosas: un retablo que está siendo restaurado esparcido en el suelo de una zona de la entrada, los asientos con calefacción y un grupo de mayores a os que el cura está aleccionando más que preparando para la ceremonia de mañana en las que les administrará, según sus palabras, el sacramento de la Unción. Es la primera vez que lo oigo, pero bueno debe ser que por la edad que tienen no les pille de improviso y estén preparados.



El hormigueo del estómago empieza a dar sus toques de atención. El dueño de la carnicería precisamente no ha recomendado para cenar el hostal donde estamos alojados, ya que es cliente suyo y dice que siempre pide productos de primera calidad. Debe ser así porque cuando llegamos y es una hora temprana, ya está todo ocupado excepto una mesa en la que sin duda pensaban que ocuparíamos nosotros. Todos los comensales son peregrinos y a la hora de elegir los platos, no hay duda, menú del peregrino siguiendo la costumbre de las anteriores etapas. No decepciona, sino más bien al contrario, excelente y barato.











miércoles, 5 de junio de 2019

CAMINO DE SANTIAGO IV

Hoy retomamos de nuevo nuestro Camino de Santiago. Después de casi dos años de intervalo producto de varias circunstancias sobrevenidas sobre lo inicialmente planeado. Comenzamos en Ponferrada, final de nuestra anterior tongada de etapas. Se ha incorporado Josep y Alfonso y Loli se incorporaran en la última etapa que nos llevará a Santiago, Jordi y Jose, por distintas circunstancias, no nos pueden acompañar. Pendiente queda que ellos lo acaben y nosotros los acompañemos de nuevo.  

Hay un dicho popular que dice : “Santiago y cierra España” o algo así. El caso es que con esta frase del cierra y abre podemos relacionar a Santiago con llaves. Esto viene a cuento porque hace casi año y medio que perdí una de  las llaves del coche que por cierto cuesta una pasta gansa hacer un duplicado y después de remover y buscar por toda la casa no la encontré y pensé que fruto de un fatal accidente de bricolage que padecí había acabado en el contenedor de la basura. Pues bien el otro día cuando fui a coger la mochila para prepararla resulta que la  llave en cuestión apareció. Y es más hoy mismo en el hotel, Mari al ponerse el chubasquero ha encontrado otra llave del candado de la bicicleta que también habíamos dada por perdida...  Si esto lo leyera nuestro amigo peregrino de Zaragoza que encontró el móvil de Loli, sin duda exclamaría que es un milagro del Apóstol...

Utilizando la jerga de los rallyes,  hemos hecho el tramo de enlace saliendo desde El Masnou a las 8 para coger el tren de largo recorrido con destino a Ponferrada a las 9:30 en la estación de Sants para llegar sobre las 7:15 a nuestro destino. Son unas cuantas horas, pero es cuestión de tomárselo con filosofía y la verdad es que a mí hasta me gusta. Entre charla y charla, te  haces a la idea de que estás viendo un documental de la 2 a través de la ventanilla en el que se suceden paisajes, ciudades, animales... y hasta se hace entretenido.

Al final. del trayecto, una señora de Ponferrada que ha viajado con nosotros nos recomienda ir a cenar al Bodegón,  un bar carismático y de clientela local. 

En la estación de destino unos deciden ir al hostal en taxi, mientras otros decidimos ir andando. El taxista, con  una amabilidad a la que no estamos  acostumbrados, no pone inconvenientes a transportar todas las mochilas. por lo que los cuatro que vamos andando podemos hacerlo más descansados.

Nos hospedamos en el hostal Ravel, el mismo en el que estuvimos en la anterior etapa. Un hostal nuevo y muy limpio con bar cafetería debajo.

Hemos estado cenando de tapas en El Bodegón, un bar típico de tapeo. Entre otros temas de conversación ha salido a relucir el de éste mi blog, como diría uno de los protagonistas de la serie “Aquí no hay quien viva”. Y aquí estoy dándole de nuevo vidilla , no sin una gran dosis de paciencia y esfuerzo, pues no es lo mismo escribir en el portátil que en el móvil. A ver si sigo con fuerzas y continúo en cada una de las etapas.

Ya descansando cierro la crónica por hoy y me dispongo a poner la alarma a las 6:30 pues la intención es reunirnos sobre las 7 para tomar un cafetito y empezar la primera etapa de la última serie que nos ha de llevar a la meta de Santiago.


Castillo de Ponferrada